Rondas Infantiles

Rondas Infantiles Galería

Las rondas infantiles son canciones populares que se transmiten de generación en generación. Forman parte de la infancia de todas las personas. Ayudan en la educación de los niños y también en la socialización. Se cantan en las guarderías, en los jardines de infantes y en las colonias de verano. "Al agua pato, pato, con mis zapatos patos", por ejemplo, integra la música y la rima en una etapa del aprendizaje fundamental para el desarrollo cognitivo del niño. Se cantan mientras se hace una ronda, con todo el mundo tomado de la mano y con movimientos en círculo. Los participantes deben imitar los movimientos del animador.

Rondas infantiles: las canciones

Rondas infantiles: las canciones

Donde hay rondas infantiles hay alegría y risas. Por un lado, está "Buenos días", que se trata de responder a todas las preguntas con un: "Mantantiru-Liru-Lá". Así, tras la pregunta: "Muy buen día, su señoría", los chicos responden: "Mantantiru-Liru-Lá". "¿Qué quería su señoría?". Y responden lo mismo.

También está la canción de la rana que con un "Cucú cucú" cantaba debajo del agua. La canción enumera el paso de un marinero que lleva romero, de una criada que lleva ensalada y de un caballero con capa y sombrero. Antes de que pase cada uno, está el infaltable "Cucú cucú" que le da el encanto y la sonoridad para los más pequeños.

Todo un clásico es "La Farolera", una ronda infantil para niñas. Se hace un círculo con una niña adentro y ella elige ante quién se va a arrodillar.

Por otro lado, "Mambrú" tiene una temática triste. Mambrú se fue a la guerra y no vuelve nunca más. Sólo el pío pío de los pájaros le da algo de alegría a esta ronda.

Rondas infantiles: las letras

Rondas infantiles: las letras

Las letras de las canciones quedaron en el legado popular. No hay avances tecnológicos ni cambios urbanísticos que puedan terminar con las maravillosas rondas infantiles.

La Farolera

La Farolera tropezó

y en la calle se cayó

y al pasar por un cuartel

se enamoró de un coronel.

Alcen las banderas

para que pase la Farolera.

Ponga la escalera

y encienda el farol.

Después de encendido

se puso a contar

y todas las cuentas

salieron cabal.

Dos y dos son cuatro,

cuatro y dos son seis,

seis y dos son ocho

y ocho dieciséis,

y ocho veinticuatro,

y ocho treinta y dos.

Ay, niña bendita,

me arrodillo en vos.

Incluso en "La Farolera" puede verse un afán didáctico ya que en los versos se incorporan operaciones matemáticas. Es que estas canciones suelen cantarse en la época en que los niños aprenden sumas y restas.

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